
Jugar fútbol involucra habilidades mentales, físicas y técnicas. Para mejorar tu juego, no basta con solamente enfocarte en uno de estos aspectos, ya que no importará que tengas las mejores habilidades para manejar el balón si no tienes un buen acondicionamiento y empiezas a jadear 10 minutos después de que empiece el partido. Del mismo modo, si eres un jugador habilidoso y bien acondicionado, no tendrás éxito si no tienes la estrategia y el enfoque correctos. Si quieres mejorar tu juego de una forma sustancial, debes establecer un programa de entrenamiento que trabaje las habilidades técnicas, la estrategia en el fútbol, la forma física general y el enfoque mental.
Una de las primeras premisas que tienes que tener en mente es que el fútbol es un deporte de equipo en el que tus compañeros también cuentan. Si quieres tener opción de recibir más el balón, tú deberás de pasarlo a otros para que haya mayor movilidad de la pelota. Saber esto te va a ayudar a ocupar tu lugar en el campo y que el resto también te identifique en dicho lugar. Aunque puedas pensar que no es así, un partido lo gana un equipo y no solo un jugador individual. Es cierto que hay equipos que juegan al contraataque, pero por norma general la mejor forma de jugar es moviendo el balón de un lado a otro del terreno de juego. Esta acción va a afectar directamente a tu energía física, ya que cuando recibes una pelota y andas muchos metros con ella, tu cuerpo se siente más cansado que si lo hace sin balón, agotándote en menos de lo que esperas y posibilitando que los rivales noten esto, además claro está, de que el entrenador vea que no estás rindiendo lo suficiente y te siente en el banquillo.




